Vivir emitiendo (pesos y deuda).

Si no hay sorpresas, tendremos un 1º trimestre cargado de emisiones de deuda soberana y corporativa. Se estima que serán más de US$ 9.000M entre ambos sectores. ¿Qué tasa deberemos pagar para conseguir toda esa plata (que no es mucha, créame, podría ser peor)?

Para empezar, nuestro ex-ministerio de economía tiene lista la lapicera para largarse con US$ 5.000M a fin de cubrir parte de los US$ 32.000M que vencen entre capital e intereses. Pero anotemos también a YPF con otros US$ 1.oooM y a las provincia con US$ 600M extras. Los privados tampoco se quedan atrás y saldrán a pedir dólares para inversiones por US$ 2.600M adicionales (porque en cuanto bajen la tasa en pesos, se terminó la fiesta de las Lebacs).

¿Veremos una pausa en el ascenso de la tasa americana en los primeros meses de 2017? Un factor clave son serán las expectativas de crecimiento en EE.UU durante las próximas semanas. 

Si repasamos lo que dejó 2016, podemos afirmar que en EE.UU., tanto por precio como por cantidad, las condiciones monetarias se han endurecido desde mediados de noviembre (hay menos plata y es más cara).

La decisión (ampliamente esperada) de subir la tasa por parte de la Fed y la elección de Trump, redujeron en las ultimas 6-10 semanas la disponibilidad de fondos para el crédito.

Analizando los principales indicadores monetarios en EE.UU. observamos que:

  1. Los bancos comerciales han dejado acumular bonos en sus carteras y han reducido la cantidad de activos para trading; es más, los prestamos a corto plazo (repo) para quienes juegan sus fichas en la bolsa, también han estado flojos;
  2. Los prestamos entre bancos viene débiles al igual que los otorgados a comercios e industrias;
  3. Las familias tienen menos créditos hipotecarios pero para el consumo, el crecimiento se mantiene firme; a una tasa moderada pero consistente;
  4. Las gran excepción son los valores de corto plazo (commercial papers). Estos instrumentos que usan las empresas para empréstitos de corto se han recuperado por un cambio regulatorio entre sus principales compradores: los fondos comunes de dinero (money market);
  5. El crecimiento de los depósitos bancarios se ha moderado y, agregados monetarios como la M2, siguen creciendo pero en el margen (mes contra mes), muestran una desaceleración;

Por esta razón, luego de la euforia inicial, las acciones de los bancos han perdido terreno frente a otras industrias.

Tal vez los bancos estén más renuentes a prestar a estas tasas y esperan mejores oportunidades, elevando la tasa del bono a 10 años hasta el 2.45% actual.

Por casa, la novedad pasa por el blanqueo. Los 330.000 patriotas que decidieron desnudarse ante el estado (una vez más), podrían convertirse en una nueva demanda para las letras en dólares del tesoro (pagan 3% a 90 días).

La idea de Luis Caputo, ex-secretario y actual ministro, es buscar las mejores oportunidades para colocar deuda de entre 7-10 años de duración. Hoy por hoy, como están dadas las cosas, sería conveniente esperar a que las tasas bajen a fin de no mostrar un incremento en el costo de financiamiento (que hasta ahora siempre fue menor al anterior). 

¿Qué hay que esperar para que esto pase? Entre otras cosas, una mayor debilidad en los datos de crecimiento en EE.UU. (se espera un 4º trimestre más moderado -2.5% anual – respecto del anterior) que posponga en el tiempo las subas inevitables de la Fed.

Animo que no todo de depende de EE.UU. Aquí nuestros políticos podrían ayudar bajando el déficit fiscal y la inflación si es que les interesa reducir la sobre tasa del 4.25% que pagamos por ser Argentina (nuestros bonos a 10 años rinden 6.70% frente al 2.45% del americano). Eliminando la devolución del 5% del IVA puede ser un camino pero no para torcer el rumbo. Vamos, que lo pueden hacer bien; para eso son el “mejor equipo en 50 años”.

 

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