El mantra del estado chico.

¿Cuál es el tamaño ideal de estado? ¿Cuántos empleados debería tener el sector público? Varios colegas amantes de la libertad repiten un viejo mantra: el estado es malo, hay que achicarlo. Si bien estamos de acuerdo que un estado que cobra impuesto altos y brinda pésimos servicios de seguridad, salud y educación no sirve, tampoco creemos que la (única) solución posible sea achicarlo. 

¿Hizo alguna vez la cuenta de cuanto se ahorraría por mes en medicina prepaga, colegio privado y seguridad, si el estado brindará servicios de calidad? No lo haga, se va amargar. Se la hago yo pero rápido para que no le duela. Veamos:

a) Colegio privado (dos hijos): $5.000 c/u (sin contar extras como comedor, traje para la fiesta de halloween, etc.);

b) Plan de medicina prepaga familiar (2 adultos + 2 menores): $7.000;

c) Costo de la seguridad del edificio por expensas: $1.200 (asumo que paga $ 4.000 pesos de expensas y la seguridad representa 30%);

Total: $18.200. 

Si en su casa trabajan los dos y asumimos que le va bien (ambos profesionales): el sueldo bruto familiar sería de $80.000 mensuales (acá creemos en la igualdad de genero, así supongo que cada uno aporta el 50% del ingreso). ¿Cuanto pagarían de ganancias? $1.800 cada uno. Es una cifra que no le molestaría en absoluto pagarla, si es que se ahorra estos $18.200 que calculamos antes porque tenemos un estado que brinda servicios de calidad.

Sume los ahorros por usar el transporte público en vez de ir en auto a trabajar: $ 5.000 entre peajes, parquímetro y nafta. Eso si, no se queje si el boleto del subte pasa de $ 7.50 a $15-$20 porque la inversión para dar un servicio de calidad la tiene que pagar el usuario.

Pero esto es Argentina, nada funciona como debería y Ud. paga como si así fuera. Así que quéjese tranquilo, lo entendemos.

Volviendo a la cuestión del tamaño, nuestro estado emplea 3.9 millones de personas que representa el 18% de los trabajadores. En Francia esta proporción llega al 22%, en Canadá al 20% y el promedio de los países más ricos del mundo, 20%. La comparación sale peor si miramos a nuestros pares latinoamericanos que solo tiene un 12%.

Pero insisto, el problema no es la cantidad sino para que están. Si me brindan un mal servicio, entonces no importan si son uno, diez o un millón. Acá los políticos están escondiendo otro tema: la Argentina hace rato no genera empleo genuino. ¿Qué hacer? Una opción es transparentar esta problemática y ubicar a estos “desempleados” públicos en programas de formación (plazo máximo de permanencia uno o dos años) para que vuelvan al sector privado con más y mejores oportunidades de reinserción. Es solo una idea. Alternativas hay varias.

Ser empleado público no debe ser una mala palabra. Los ñoquis representan entre 3-5% del empleo público, la gran mayoría preferiría estar haciendo algo productivo en vez de tomar mate y ver las horas pasar.

Con 30% de pobres y niveles de marginalidad alarmantes, es impracticable despedir entre 1 millón y 1.5 millones de trabajadores. Tampoco es viable un estado que cobra impuestos con tasas de primer mundo y brinda servicios de tercera.

Un principio de solución pasaría por un reconocimiento por parte del gobierno del problema. Se tiene que hacer cargo de esta herencia (que no es su culpa) y debe tomar decisiones. Como todo en la vida, hay momentos en que se debe dar un golpe en la mesa y asumir riesgos. Lamentablemente entramos en un año electoral y, de haber alguna voluntad por el cambio, seguramente habrá que esperar al 2018. ¿No le parece?

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