¿Qué te pasa Brasil?

Noviembre será recordado como un mes fatídico para muchos emergentes. Para Brasil fue demoledor. Con el triunfo de Trump y el aumento en la tasa de interés, se terminaron las buenas noticias. Después de la peor recesión de los últimos 100 años, -3.8% en 2015 y -3.5% en 2016(e), las perspectivas de crecimiento para 2017 pasaron de un optimista +1.5% a un pobre +0.5% (apenas un error estadístico). Sin onda verde amarela. ¿A quién le reclamamos?

¿O Que Foi Que Aconteceu? El nuevo gobierno de Michel Temer, decidido a recuperar la confianza de los mercados y atraer inversiones extranjeras, lanzó un ajuste fiscal inédito al congelar el gasto por los próximos 20 años. ¿Lo tenías a Michel? Un Terminator de las cuentas públicas.

Pero el problema más serio que enfrenta Brasil no es solo el precio bajo de las materias primas (supongo que ya estará descontado a esta altura) sino también el desplome de la inversión privada a partir de 2013.

La expansión del gasto y el financiamiento barato post-2008, entusiasmó a muchos industriales brasileños que se decidieron a invertir. El gráfico de abajo muestra como las inversiones (inventarios + equipamiento) en porcentaje del PBI se mantuvieron constantes a costa de tomar deuda ya que el flujo interno de las compañías no lograba compensar los egresos.

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¿Pero qué pasa si el aumento en las ventas no llega? Los beneficios caen al igual que la disponibilidad de financiamiento. Entonces no queda otra que recortar inversiones y repagar las deudas contraídas.

Esta decisión se dio en el mismo momento de Dilma, luego del apretado triunfo en 2014, iniciaba un fuerte ajuste del gasto público a fin de reducir el déficit.

El resultado fue catastrófico. Los bajos precios de las commodities por la caída en la demanda de China sumado al ajuste del sector público (menos gasto) y privado (menos inversiones) hicieron que la economía estallará, hundiendo a Brasil en la peor recesión en un siglo.

Es bastante intuitivo suponer que no pueden ajustar al mismo tiempo el sector público y privado cuando soplan vientos de frente (menos ingresos por exportaciones) desde el sector externo. Para cuando Dilma se dio cuenta ya era tarde y su decisión de aumentar el déficit no la salvo del impeachment: Fora Dilma! Bem-vindo Temer!

¿Cómo se sale de esta encerrona? Muy difícil. El camino elegido por Temer suena lógico: bajo el déficit, vienen las inversiones extranjeras y la economía crece. Pero para que llegue los dólares, deben haber oportunidades para ganar dinero (mucho si es un país como Brasil y muchísimo si es Argentina). El mundo hoy busca alternativas en EE.UU. que actúa como una aspiradora gigante de fondos complicando los planes a la mayoría de países emergentes (sino preguntenle a Mauri porque todavía no llegó la lluvia de dólares a un año de su anuncio).

Brasil tiene un atractivo mercado interno y es capaz de exportar commodities a costos muy competitivos. Existen alternativas a solo enfocarse en reducir el déficit. Tal vez lo que necesite nuestro vecino es tiempo para digerir los deseos del sector privado de desendeudarse. Tiempo que a veces no tenemos. Por ahora vemos un final abierto. ¿No le parece?

Para bajonearse como se debe, les dejo este video de Ana Moura – O Que Foi Que Aconteceu.

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