Salir a los mercados antes de Trump, una jugada sabia

Nota publicada en la edición impresa del El Economista -12/1/17-.

Entre el brindis de Navidad y el panettone de Año Nuevo, nos hicieron el 1×2 en el (ex) Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas. Salió Alfo so Prat-Gay, entró Nicolás Dujovne y lo ascendieron a Luis Caputo.

Ahora, mientras sobrevivimos al impacto de ver el precio de una gaseosa en la costa argentina, el Ministerio de Finanzas se apresta a emitir US$ 5.000 M en bonos en los mercados globales para el tramo 5-7 años. ¿Por qué la prisa? No se trata de la típica maniobra política mientras estamos de vacaciones: quédese tranquilo, es por otros motivos. La primera razón es porque el 20/1 asume Donald Trump y solo Dios sabe que puede ocurrir durante y a posteriori de la ceremonia (tal vez aparezca Vladimir Putin por videoconferencia mandando saluditos). Caputo hizo la tarea y calculó cuánto recortó en las últimas semanas la deuda emergente (entre 30-50%) las pérdidas generadas durante el fatídico noviembre. Hay que aprovechar porque solo en Argentina las ofertas se repiten todos los fines de semana (si no, mire el diario del sábado y domingo y pregúntese por qué los colchones están siempre 40-50% off). La segunda razón es la necesidad de aligerar la carga de vencimientos del segundo trimestre (incluyendo organismos internacionales) por US$ 17.000M.

¿Cuál es la estrategia del Gobierno para esta nueva colocación? Pagar lo menos posible y mostrar una tasa descendente en el costo de financiamiento. ¿Por qué? Para bajar la carga de los intereses de la deuda en el Presupuesto y mostrar la confianza de los mercados internacionales en la política económica de Cambiemos. ¿Qué tasa buscaría el Gobierno? Lo ideal (según ellos) sería conseguir el 5% para el bono de 7 años. ¿Podrá? Los bonos en dólares (legislación local) cotizan cerca, pero los globales (legislación internacional) están por encima.

La última colocación en dólares fue el 30/6 del 2016 cuando Prat-Gay nos pidió US$2.750M (2028 y 2036) para la recompra de los famosos cupones atados al PIB. Pero como dijo el general Perón, ¿alguien vio alguno de esos dólares? No. Alfonso se guardó la plata y se termino el cuentito. Desde entonces y aprovechando un dólar calmo entre julio y octubre, es decir antes del fatídico noviembre, nos llenaron de bonos en pesos que ajustan por CER o con tasa fija. En cada una de estas subastas lograron siempre mostrar una menor tasa.

Caputo, Dujovne, Marcos Peña, Mario Quintana, Gustavo Lopetegui y, obviamente, el boss de todos ellos, Mauricio Macri, desean continuar por esa misma senda.

Un detalle no menor. La distribución entre el bono a 5 años y el de 7 años dependerá de la demanda que haya. No veo al Gobierno pagando de más por querer colocar a 7 años, aunque sea ese el objetivo. Caputo es un tipo práctico y se adapta a las circunstancias. ¿Podrían ir por más Letras del Tesoro (locales) a 90 y 180 días apalancándose en el exitoso blanqueo y los miles de millones de dólares que nuestros patriotas depositaron en sus cajas de ahorro? Sí, pero parcialmente. Todavía la profundidad de la plaza local hace imposible sustituir el ahorro externo por el interno. Los dólares también son necesarios para mantener el tipo de cambio estable en un año electoral. La idea de Caputo de salir a los mercados antes del 20/1 me parece una jugada sabia. ¿Quién sabe lo que Trump pueda decir o anunciar ese día? Muy pocos. Pero lo que es más relevante para los inversores es que aún conociendo de antemano el discurso nadie puede anticipar que hará la tasa del bono a diez años o el S&P 500 ese día. ¿No es hermoso?

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