¿Quién gana con el nuevo régimen de horas extras? Usted, no.

Nota publicada en el portal de noticias BAVIVO.com -14/2/17-.

Los trabajadores alcanzados por ganancias ahora podrán dormir tranquilos. Por los cambios en la ley, quienes realicen horas extras en días hábiles o feriados, sábados después de las 13 horas o domingos sufrirán una menor retención por parte del gobierno. Según diferentes estimaciones está “mejora puede representar de $100 a $250”.

Con semejante incentivo, ¿Quién no dejaría de pasar un domingo en familia o regresar un martes más temprano al hogar para poder contar a fin de mes con ese extra? Más allá de lo poco significativo que puedan resultar los “$100 o $250” extras (recordemos que el gobierno cambió de Ministro justamente para bajar el déficit fiscal), la clave de esta medida es entender a quien se beneficia más: al trabajador o al empresario.

¿Cuando una empresa pide a sus empleados que hagan horas extras? En general esto ocurre cuando hay un repunte puntual en la demanda (un cliente que hizo un pedido de mercadería más grande de lo habitual) pero que se espera que no vaya a perdurar en el futuro. Por el contrario, cuando el aumento en las ventas es de carácter permanente (porque el país marcha viento en popa), nuestro el empresario amigo entonces se decide a contratar nuevo personal.

Un nuevo empleado siempre implica, en un comienzo, mayores costos (es decir, menores beneficios para el dueño) porque precisa de un tiempo para que se adapte al puesto de trabajo y gane experiencia en la tarea asignada. Por el contrario, cuando se le pide a un empleado que hace años se desempeña en un mismo puesto que se quede un par de horas más por día, esos costos no existen y por lo tanto, los beneficios para el empresario son mayores.

La pregunta entonces que uno se hace es porque no salen del bolsillo del empresario en concepto de incentivos y premios esos $ 100 o $ 250 y se reparte de manera más equitativa el aumento en la utilidad.

En la Argentina, al final, siempre es el estado el que subsidia con nuestros impuestos la utilidad de los empresarios. Para Cambiemos esta es una nueva contradicción entre lo que se anuncia y lo que realmente termina pasando: los supuestos beneficios para los trabajadores resultan ser subsidios encubiertos para las empresas.

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