Dilema Central

Nota publicada en contratapa del diario El Economista -12/4/17-.

Alguien alguna vez me dijo que Buenos Aires era un “pozo de humedad”, entre otras cosas. Después del último fin de semana de cielos grises y lluvia, mirando por la ventana, pensé cuan acertado estaba.

Pero aquellos lugares donde la mayoría de días son soleados y con calorcito, a uno le daría mucha fiaca ir trabajar. Por el contrario, si siempre el clima nublado y gris, seríamos muy productivos pero en una vida un poco triste, monótona y aburrida. Eso es lo simpático de Buenos Aires: un día uno se arrastra por el subte del calor y la humedad y, al otro, uno sonríe porque salió el sol. Así de simple.

¿Cuotas o al contado?

¿Quién dijo que se terminaron las cuotas sin interés? Cambiemos ofrece un ajuste gradual hacia una economía normal en 24 cómodas cuotas mensuales. No me quejo porque la otra opción era pagar todo al contado. Para más información sobre la opción de pago en efectivo, hay un teléfono de la empresa ENTEL disponible para conocer los planes a) “Rodrigazo” por Celestino Rodrigo, b) Plan Bonex por Antonio Erman González y c) pesificación asimétrica por Jorge Remes Lenicov. Usted elije porque siempre hay opciones.

Este paseo por los ajustes de los últimos cuarenta años demuestra que esta transición sin hipérbole es relativamente novedosa. Uno estaba acostumbrado al quilombo, y justo cuando tenía el libreto aprendido, le vienen a complicar la vida aplicando “gradualismo”. Así no se puede vivir.

De los errores se aprende

¿Cuál es la llave para el plan gradualista tenga éxito? Para ser justos, son varias piezas las necesarias para que el plan funcione bien, pero la llave maestra es la credibilidad del BCRA. Para anclar las expectativas, y que todos estemos calmos, el BCRA tiene que sostener una tasa en pesos elevada, y comunicar permanentemente su compromiso para bajar la inflación. En estos 18 meses la gestión del BCRA acumuló éxitos y desaciertos. El primero equivoco fue la baja abrupta de la tasa a comienzos de febrero del año pasado cuando las condiciones no lo recomendaban.

De los errores se aprende y rápidamente a principios de marzo la Lebac rendían nuevamente 38%. Un año después, un nuevo error forzó al central a subir la tasa después de cambiar la tasa de referencia de las Lebac a los pases. Un cambio que, sumado a la baja de encajes, no fue propicio en un contexto de aumentos de tarifas. ¿Para qué regalarle a la prensa ávida de titulares catástrofe la oportunidad de remarcar lo obvio? La elección de momento tampoco tuvo en cuenta que todo funcionaba bastante bien. Paciencia muchachos, todos queremos terminar con la transición pero normalizar este país llevará bastante tiempo.

Stand by me

De pequeños mis padres me enseñaron que estaba mal señalar con el dedo a los demás, pero siempre hay excepciones a la regla. Si uno puede señalar que se viene una curva peligrosa, supongo que no me van a dejar sin postre (con lo que me gusta el Serenito).

¿Cuál es la curva peligrosa? Que se revierta transitoriamente (porque los fundamentales de Argentina están firmes en el mediano plazo) la apuesta al peso que hacen los fondos de inversión de afuera.

Ser uno de los mercados mimados se traduce en un flujo constante de dólares financieros necesario para la normalización de la economía. Pero nuestro mercado es chico en términos de volúmenes y, por ende, todos siempre estamos del mismo lado, es decir, invertidos en los mismos instrumentos (ayer fueron los dollar- linked y hoy son las Lebac). En un momento de crisis, la puerta es estrecha y es necesario un comprador de última instancia.

En una época no muy lejana, la anterior administración del BCRA demoró unos días en ponerle el pecho a las Lebac cuando CFK y Cía sacaban de la institución a Martín Redrado (parecido a como United Airlines resuelve sus problemas con los pasajeros remolones). En esos casi cuatro días que la entidad se tardó en salir de compras, casi matan de un infarto a varios en el mercado financiero.

Como decía mi abuela “por la santa paz y para mantener a la familia unida” le pedimos al BCRA que ante el menor atisbo de estampida salga a poner paños fríos. Al final, es el padre de la criatura.

%d bloggers like this: