Alcanza con no chocar la Calesita

Nota publicada en contratapa del diario El Economista -6/9/17-.

La segunda mitad de los ‘90 fue prolífica en retratar al crimen y los bajos fondos del Londres o New York contemporáneo. Desde la serie “Los Soprano”, protagonizada por James Gandolfini, hasta los films de culto de Guy Ritchie: “Lock, Stock and Two Smoking Guns” y “Snatch”.

Cada capítulo de las seis temporadas de “Los Soprano” iniciaba, como todo ritual, con una primera acción de gran valor simbólico: el viaje de Tony Soprano en una Chevy Suburban entre New York y New Jersey. Como en toda religión, existen los blasfemos que han osado plantear la ineficiencia del recorrido porque, para ellos, si venís por  la N. J. Turnpike, tomar la salida hacia la N.J. Route 3 para llegar a North Caldwell: sólo un impío podría hacer un cuestionamiento así.

Los que profesamos la fe de las buena series, sólo podemos estar agradecidos a la música de Alabama 3 (1997) con “Woke up This Morning” que acompaña el recorrido de Tony. Las varias tomas del humo en su boca y las manos sobre el volante ocurren mientras se suceden las imágenes de los depósitos de combustible, chimeneas industriales y puentes al costado de la ruta que luego son reemplazadas por las calles de New Jersey y sus restaurantes de comida italiana hasta la entrada al jardín de su casa.

Igual de agradecidos estamos con la fotografía que despliegan los films de Guy Ricthe: ese Londres de fines de los ‘90, previo al boom del “real estate”, donde convivían todavía en pleno West End bares semidesiertos y casas con frentes de ladrillo color cereza y puertas de madera.

Ambas ciudades crecieron en la década del 2000 gracias al impulso del crédito hipotecario y la construcción residencial (principal componente del acervo de capital de EE.UU. y Reino Unido). No hubo nada de malo en crecer sobre estos fundamentales salvo cuando, una vez agotado el ciclo, se dieron prácticas delictivas. Nosotros arrancamos siempre al revés: primero instalamos las prácticas non sanctas y luego, cuando el ciclo del robo no da para más, cambiamos y tratamos de ser un poquito más honestos.

Casas y puentes

¿Cuál es el potencial de Argentina? Aumentar la penetración del crédito en la economía: ahora estamos levemente por encima del 15% del PIB, igual que el promedio de los últimos diez años. Para acercarnos a nuestros pares de la región tenemos que hacer un largo recorrido: en Brasil el crédito supera el 60% de su economía y en Chile el 110% (ambos lejos del 190% de EE.UU. o 135% de Reino Unido).

¿Cuál es el potencial de Argentina? Aumentar la penetración del crédito en la economía: ahora estamos levemente por encima del 15% del PIB, igual que el promedio de los últimos diez años. Para acercarnos a nuestros pares de la región tenemos que hacer un largo recorrido

El reflejo de esta situación está en la baja participación de la inversión sobre el PIB que alcanza sólo el 16% y está, nuevamente, lejos del 20% que poseen otros países de la región. ¿Quiénes lo padecen? El sector de la vivienda, donde tenemos un déficit habitacional que supera las 3,5 millones de unidades y en infraestructura, donde falta de todo: desde autopistas hasta cloacas (pensar que en Roma la “Cloaca Máxima” fue construida en el Siglo IV A.C. y funcionó incluso mucho tiempo después de la caída del Imperio Romano).

El impulso del crédito UVA intenta resolver la primera cuestión, pero el gran desafió es no sólo que cruce la General Paz sino que también puedan acceder las clases bajas (de todas formas ahí está funcionando el ProCreAr pero, como son fondos públicos, tienen un límite). Para seguir este camino el Gobierno y el BCRA deben lograr una macro estable en el tiempo.

En cuanto a la cuestión de la inversión en infraestructura, ahí la responsabilidad primaria es del Estado (por eso es clave seguir profundizando el vínculo con organismos multilaterales) pero también el sector privado que, de a poco, debe dar el salto cualitativo y participar activamente, como lo viene haciendo en el sector energético.

El modelo ya llegó

Desconozco si los ministros y funcionarios de este Gobierno son como “El Ojo Rojo” de Sauron: un ojo que todo lo ve y ordena para dominar, al final del cuento, la Tierra Media. O simplemente las cosas le salen sobre la marcha.

A un mes y medio de las elecciones de octubre, Cambiemos puede mostrar que la economía dejó atrás los brotes verdes y, de no mediar un conflicto termonuclear entre EE.UU. y Corea del Norte, también dejaremos atrás la etapa de “rebote” para alcanzar las más importante y difícil: la del crecimiento sustentable. Para lograr que crezcamos más allá de 2017, es necesario profundizar las medidas (reforma fiscal y del mercado de capitales) que sostienen este modelo de IRIC (Inversión Residencial e Infraestructura con Crédito).

Este modelo es la síntesis inteligente entre los ‘90 y la década “K”: el Estado y el sector privado tirando ambos del carro de la economía

Este modelo es la síntesis inteligente entre los ‘90 y la década “K”: el Estado y el sector privado tirando ambos del carro de la economía.

El Gobierno tiene en sus manos la sortija para otra vuelta en la calesita, sólo espero que no la choque: los que se fueron (y ahora quieren volver) no solo la chocaron, sino que se robaron los caballitos de madera, el triplano del Barón Rojo y la recaudación del día.

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